Las condiciones de vida en el batey son realmente duras y dificiles. Y apesar de la sencillez inicial de las cosas se trata de una realidad multifactorial de una profundidad inmensa.

Podemos decir que por lo general los bateyes suelen estar alejados de los núcleos urbanos. Los salarios son bajos (se trata de un nicho laboral) normalmente los picadores suelen cobrar 105 pesos dominicanos por una tonelada de caña de azúcar.

Estos dos conceptos implican un aislamiento grande de la poblacion que suele tener dificultades para acceder a los municipios para servicios públicos como educacion, sanidad, burocracia…

Los bateyes no suelen disponer de luz, lo que complica en mucho algunas tareas cotidianas.

Los recursos educativos son realmente escasos y los sanitarios funcinan por goteo. En concreto en el tema sanitario, encontramos bateyes con esquemas correctos de vacunacion de un 7.5%, en niños menores de 7 años. Hace más de 3 años que ningun opertativo hace una vacunación persistente en los bateyes.

Los factores socioculturales, económicos, de aislamiento… son componentes que marcan la estigmatización de estas comunidades y sus dificiles opciones de futuro.

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